El origen del sofá Chester data de mediados del siglo XVIII cuando el vizconde de Chesterfield mandó a fabricar un sofá que permitiera a los caballeros de la alta clase sentarse con la espalda recta para no estropear sus trajes.
Como resultado surgió el diseño que todos conocemos. Con reposabrazos y respaldo continuados y el mítico tapizado en capitoné. Su característica más emblemática. Con el tiempo se terminó convirtiendo en un símbolo de belleza y distinción.
El Chester en el siglo XXI
Hoy en día, más de 200 años después de su nacimiento, sigue siendo un icono para los amantes de la decoración. Se ha convertido en una pieza capaz de encajar en prácticamente en cualquier estilo de decoración. Como pieza en un recibidor, en un rincón de la casa, un sillón en un despacho o como el sofá principal de un salón.
Nuestro Chester
Como no podía ser de otra manera, fabricamos el sofá Chester tal como fué concebido. Mediante la técnica del Capitoné, la famosa forma de rombos los cuales están hechos a mano uno tras otro y sellados con un botón de pinza.
Las versiones estándares que fabricamos son la medida de 190 cm, el de 165cm y el sillón de 110 cm. También puede hacerse como una medida especial, para ello puedes ponerte en contacto con nosotros.
En nuestro equipo, todos los tapiceros son expertos en la técnica del capitoné. Llevando esta técnica al siguiente nivel y fabricando el sofá Shadow que tras tres días de trabajo, realizando cada uno de sus rombos y botones a mano es terminado.
El Chester, ese clásico moderno que nunca pasa de moda.

Sofá Shadow / Capitoné
En conclusión, aunque este diseño tenga más de 200 años, nunca ha pasado ni pasará de moda. Un sofá duradero y personalizable con cualquier tejido o piel.


